Hace 10 años, Castilla y León fue una de las primeras
comunidades autónomas en hacer las llamadas "leyes anti-botellón",
antes incluso de que se empezara a realizar esta práctica por
parte de los jóvenes en nuestra comunidad. Durante todo este
tiempo, la Policía Local de Aranda sabía de su existencia,
haciendo la "vista gorda" y actuando con permisividad. La
policía pasaba, saludaba, paraba a conversar un momento, y
seguían con su camino. Pero ahora parece que algo ha cambiado.
Ahora, de repente, como el que se acuerda de una tarea encomendada
hace diez años, se ponen a hacer cumplir la ley. Ahora, después
de varios destrozos en la Virgen, parecen moverse, pero de la forma
más radical. "Esto es como lo de las mujeres maltratadas,
hasta que no se cargan a unas cuántas, aquí nadie mueve
un dedo". Si se hubieran puesto un poco más las pilas,
sabrán que decenas de menores, incluso de menores de 16 años,
todos los fines de semana suben a la Virgen o a distintos sitios a
beber. ¿Por qué no se actúa contra ellos? Es
más, ¿por qué no se ha actuado anteriormente?
Si nos ponemos serios, la ley 3/1994 de 29 de marzo de la Junta de
Castilla y León, dice claramente que la venta y consumo de
bebidas alcohólicas a menores de 16 años está
completamente prohibida. Pero hay mil formas de conseguir que se venda,
ya que todos conocemos a algún amigo que tiene la edad y nos
lo puede "sacar". En más de una ocasión, pude
comprobar cómo los policías locales pasaban delante
de grupos de adolescentes y más jóvenes, en muchos casos
con una clara manifestación de minoría de edad, sin
que tan siquiera se procediera a su identificación, simplemente
para comprobar su edad.
El mayor problema que tiene Aranda con el botellón, es la
basura que se genera, el efecto visual negativo que produce que
un domingo por la mañana, alguien que quiera pasear por el
Parque Virgen de las Viñas, o por cualquiera de las riberas
de los ríos que nos bañan, se encuentre todo hecho
una verdadera pocilga. Lo que nos falta, y digo nos, porque aquí
nos tenemos que incluir todos los jóvenes, incluso el que
suscribe, es un poco de responsabilidad. Es muy bonito pasárnoslo
bien un sábado por la noche, y luego que vengan detrás
recogiendo nuestra propia mierda.
Si durante diez años hemos podido convivir pacíficamente,
por así decirlo, entre los policías y los jóvenes
que queríamos pasar un buen rato con nuestros amigos, bajo
el cielo estival de Castilla, a la luz de las estrellas, fuera de
locales atestados de gente, de ruido infernal que destroza nuestros
tímpanos, alejados del garrafonazo metílico que nos
produce las tan molestas resacas del día siguiente, sin MOLESTAR
A LOS VECINOS, muy importante, con la "simple" molestia
de la suciedad que dejamos, pues habría que trabajar para
seguir manteniendo ese "status quo" que se había
alcanzado.
Nadie me puede negar, que el caso de Aranda no es comparable con
los casos de otras ciudades, por poner algunos ejemplos quizá
conocidos por la televisión, Madrid, Valencia o cualquier
capital de provincia más o menos grande. En Madrid y en Valencia,
además de dejar la suciedad en pleno centro de la ciudad,
se producían ruidos, molestias a los vecinos, insalubridad,
y un largo etcétera de molestias y agravios hacia los transeúntes
y residentes por aquellos lugares donde los jóvenes hacían
el botellón. Aquí en Aranda es distinto. Creo yo que
a ninguno de nosotros se nos ha pasado nunca por la cabeza ponernos
a hacer fiesta en los Jardines de Don Diego, en la Plaza Mayor,
o qué se yo... en algún sitio céntrico de Aranda.
Siempre nos hemos ido a lugares más o menos tranquilos, donde
estuviéramos solos, a nuestro rollo, sin provocar mayores
molestias. Y creo que es por ello por lo que la Policía Local
"ha dejado hacer" todo este tiempo.
El problema no se va a solucionar con un policía con gafas
poniéndose farruco, requisando bebida y echando a la gente
de los parques, porque siempre se puede decir un "volveré"
o un "predícame cura, predícame fraile, que por
uno me entra, por el otro me sale".
¿Una solución? Aparte de mayor responsabilidad por
nuestra parte, un poco más de control por parte de los policías
locales. Una buena idea, que me parece a mi, es hacer un pequeño
"control" de las personas que estén reunidas allí.
El sábado 24 de abril, una pareja de policías locales,
procedió a apuntar a todos los allí presentes, para
"prevenir nuevos destrozos en el parque". Sin mayor problema.
Mi propuesta, apuntar a todos los que allí estén haciendo
fiesta, y advertir "como mañana esto esté sucio,
preparaos". Eso nos proporcionaría a nosotros una obligación
para dejarlo todo recogido, limpio, tal y como nos lo encontramos
a nuestra llegada, un alivio para los servicios municipales de limpieza,
y un control para la policía de toda la gente allí
reunida.
"En los sitios donde se reúna gente, allí nos
tendréis" dijo uno de los policías. Si la policía
decide seguir en el ritmo marcadamente prepotente del fin de semana
pasado, pues los jóvenes tendremos que buscarnos nuevos métodos,
para seguir con lo nuestro, que aunque ya sabemos que es ilegal
(en la vía pública), habrá sitios que no lo
sean, y allí lo podremos ejercer. Tiendo mi mano a la policía
local para que haga lo posible por volver a ese "entendimiento"
que ha tenido durante todo este tiempo para con los jóvenes.
Y sirvan también estas palabras para rebajar un poco si cabe,
el clima de hostilidad desatado por mi hacia el cuerpo de policía
municipal de Aranda, a la espera de ver la actitud que toman.
Por último, ya para terminar, mi condena más absoluta
y el rechazo hacia las acciones de algún o algunos incivilizados
que parece que su mayor diversión es fastidiar y destrozar
el largo tiempo de diversión de los jóvenes de una
forma tranquila y pacífica.
Daniel Gutiérrez
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