Sí los dentistas recordaran reiterativamente a
sus pacientes que fumar mancha los dientes y además propicia
el riesgo de sufrir cáncer, sólo el impacto de
la escucha, provocaría que muchos fumadores lo dejasen.
Ahí está el quid de la cuestión. Nos falta
docencia que nos revitalice y escucharnos más para entendernos
mejor. Lo de hablando se entiende la gente es medicina sana.
El mundo es una interminable secuencia de opuestos que contraviene
a la misma naturaleza que nos cobija. Oponer por oponerse es
propio de necios. La lista de deberes a realizar es larga frente
a tantos pensamientos confusos y aburridos, que nada nos dicen,
ni nos ilusionan.
Resulta que lo aparentemente nuevo y revolucionario no es
tal y la humanidad sigue extraviada en un mundo perdido. Quizás
lo más avanzado no sea vivir en Marte, sino la recuperación
de tantas tradiciones perdidas, de tantas cátedras
olvidadas, cuando la universidad no era tanto preparación
para el ejercicio profesional como una forma de vida consagrada
a la búsqueda de la verdad. Hoy más que nunca
caminamos con la mentira a cuesta. Y así no podemos
hacer -como nos recuerda Manos Unidas- del mundo la tierra
de todos.
La sociedad se pierde en contrariedades. Una humanidad vive
en la abundancia y en el derroche mientras otra todavía
se muere de hambre. Esa sí sería la mayor conquista
de progreso humano: la igualdad en la tierra. Por ello, como
no es así, precisamos mover voluntades y ver que el
mundo no termina en los confines de su casa o de su puesto
de trabajo, y que hay algo más, sobre todo muchas otras
personas que apenas alcanzan los niveles mínimos de
subsistencia. Incluso en el espacio de los ricos. Esa si sería
la mayor efectividad. Pero la vida actual se mide por otras
eficacias, donde todo está permitido, y así,
surgen los nuevos dioses mediáticos en un mundo escaso
de seres pensantes.
El planeta se ha quedado viejo y sus habitantes atrapados
por los falsos salvadores, que se creen dueños y señores
de nuestra existencia. Olvidan que somos ciudadanos del universo,
igual que ellos. Se precisa, pues, operar a cooperar entre
pueblos, naciones y gobiernos y que sea una comunidad internacional,
en la que se encuentren representado todo el planetario, y
así, afrontar los muchos desafíos, como puede
ser la pobreza mundial, la negación de los derechos
de los pueblos y la falta de un compromiso firme por parte
de algunos grupos por fomentar la paz y la estabilidad. Apostar
por encuentros, como el reciente de las víctimas del
terrorismo de distintas partes del mundo, siempre contribuye
a esclarecer posturas.
Jamás nunca se han cancelado tantos vuelos por miedo
al terrorismo, ni hubo tantas controversias inútiles,
ni tantos espías y presiones. El mundo parece ir a
la deriva. Días pasados recibí una revista de
esas que van de mano en mano en busca de lectores, era de
poesía. En ella, disertan los AMICS DE LA POESÍA
(de Castellón), sobre el papel que estas asociaciones
de amantes del verso, juegan o deben jugar en el ámbito
social. Desde luego, yo las veo como una necesidad en un mundo
mercantilista y escaso de sensibilidades. Aplaudo ese estímulo
y esa tribuna de ser la voz que escucha y la vid que se enraíza
a la vida. Lo más bello y níveo.
No hace falta título academicista para ser poeta,
es una forma de vida, una donación del alma. Para crear
poesía sólo es necesario vivir y beber autenticidades.
Dicho de otra manera: aspirar y respirar para meditar el lenguaje
del universo. Nadie puede coartar la savia y la energía
del ser humano, ni renunciar a nada de la realidad, ni del
bien, ni de la verdad, ni de la belleza. La poesía
está ahí. Sólo hay que salir a cultivarla.
Dejémonos llevar por la inspiración contemplativa,
rica en poesía que nos habla desde el silencio. Es
una buena forma de hallarse ante tantos ignorados. La humanidad
no puede cerrar los ojos ante dramas tan alarmantes como no
dar posada al inmigrante, deshacerse de vidas y hacerse al
vicio. Se precisan poetas que nos llamen al corazón.
Todo el mundo anda insatisfecho. Mirando los muros de la patria
mía -que nombró el poeta-, aquí, los
trabajadores se quejan del sueldo, los cantarines de sueños
en plena campaña electoral apuestan por dárnoslo
todo, por protegernos más en lo social y por trabajar
a destajo. Ya veremos.
En cualquier caso, yo prefiero quedarme con la cantinela
de los AMICS DE LA POESÍA, que hacen bien en acoger
palabras y en entonar timbres que nos calmen y fomenten el
fermento de la paz. Los poetas verdaderos poseen un inmenso
potencial como sembradores de luz (¿qué poeta
no cantó al amor y a la vida?), contribuyendo así
a la renovación de una sociedad que cada día
se aleja más del eterno poema del universo en el que
vive. Conscientes de su gran fuerza para modelar las ideas
e influir en la conducta de las gentes, quizás habría
que volver a revolver aquello que ya otro poeta dijo: ¡Pido
la paz y la palabra! Es razón de vida, volver a la
palabra, y ser palabra en la justa palabra del verso.
Víctor Corcoba Herrero
- Escritor-
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